jueves, 29 de noviembre de 2007

Gracias a todos, un finde estupendo.

Hola cacahuates!!

Este fin de semana lo he pasado en compañía de unos amigos en O Vicedo, un lugar realmente bonito donde hicimos una ruta muy agradable ya que el "buen" tiempo nos acompañó. Digo bueno porque no llovió.

Llegamos el viernes de noche, con lo cual hicimos la visita a nuestro hogar para el finde y montamos la play en el salón para matar un poco el tiempo mientras cenabamos la compra que muy gratamente hicieron Fran y María el día anterior.

El sabado, sabadete, caña y ... bueno, mejor dicho, nos levantamos temprano, para iniciar con buen pie el día y empezar esa desconocida ruta que iba a engrandecer nuestros corazones, a ensanchar nuestras almas y a limpiar nuestros intoxicados pulmones. El primer tramo lo hicimos por una pista asfaltada, deseando encontrar un camino entre los arboles para absorver toda la fuerza de la naturaleza que en ella habitaba.

Despues de un buen rato, encontrandonos todo tipo de dificultades, un monstruo de hierro dirigido por un cacho de carne embuelto con trapos, imbadía la zona asfaltada llevando consigo parte de la vida que crecía a su alrededor. Era como ver la Matanza de Texas en directo, solo que no habia sangre y el cacho carne no llevaba mascara. A lo que iba, despues de un buen rato, nos topamos a nuestra derecha con un puente colgante (igual que los de As Fragas do Eume) el cual cruzamos con sumo gusto y con algún susto... resbalaba un poco, no?

Al otro lado, nos esperaba una vuelta de esas memorables por lo divino de la muerte que era pasear por aquel recondito camino, mojado por la lluvia de anoche, ese olor a hoja mojada, esa sensación de libertad, ese sonido reberberante del agua que inundaba, y nunca mejor dicho, que renovaba nuestros mutilados cuerpos de ciudad.

No tengo palabras para expresar lo que allí sentí. No nos las tengo.

Sigo sin tenerlas...

Bueno, el caso es que , había que seguir y encontrar una especie de columpio colgante sobre el rio que si no, María no estaba contenta. Lo encontramos, montamos y ala pa casa... je je

Antes de llegar a nuestros aposentos, hicimos una parada en Estaca de Bares, donde me surgió una duda, si es Estaca de Bares porque el pueblo se llama Vares???

Bueno a mi me parece bastante chulo el sitio, ya que para mi ver el mar es sintoma de no he perdido el tiempo. Estar cerca del mar es algo imprescindible en mi vida. <--- Nota para Luisa
(Para que vayas conociendome un poco mejor).

Como ya estoy cansado de escribir, el resto que lo escriba Fran que es más gracioso que yo. O si no, mejor, que lo reescriba que el mio no creo que le guste a nadie que no lo haya vivido.



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